¿PUEBLOS SIN VECINOS?
Transformaciones urbanas y rurales
en Chulumani, 1998-2012
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EL CULTIVO DE LA COCA EN BOLIVIA

Alison Spedding Pallet

Introducción

La coca es una planta de origen amazónica cuyas variedades cultivadas han sido adaptadas a condiciones subtropicales, ocupando una franja de hasta 2.000 metros de altura en la vertiente oriental de los Andes en Bolivia. Los restos más antiguos de hoja de coca, de unos 2.000 mil años antes de Cristo, han sido encontrados en tumbas en la costa desértica del Perú; otras evidencias de su consumo en esta época temprana consisten en estatuas con bolos abultando la mejilla, que si bien no indican exactamente que el bolo consiste en hojas de coca, son asumidos como tales dado que se sigue consumiendo la coca en la misma forma1 en los Andes desde Colombia hasta el norte argentino en el presente. Debido a la humedad del clima, restos vegetales no se conservan al lado oriental de los Andes, pero dado que las plantas de coca han debido ser trasladados desde allí hasta la costa pacífica al lado occidental de la cordillera, es de suponer que el consumo de coca, y de ahí su cultivo, es igualmente o más antiguo en las fronteras de la Amazonía. A fines del periodo prehispánico, había plantaciones de coca en la vertiente occidental de los Andes (Rostworowski 1977/1989) pero hoy en día casi han desaparecido, aparte de un área mínima cerca de la ciudad de Trujillo que abastece a la empresa Coca-cola. Hablando de cultivos tradicionales andinos (es decir, establecidos antes de la expansión de la industria de la cocaína a partir de los años 1970) la coca es cultivada en la Sierra Nevada de Santa Marta y el Cauca2 en Colombia, en diversas regiones del Perú siendo entre las más importantes el bajo Huallaga, Huánuco, el bajo Apurímac y Quillabamba (cerca del Cusco), y en los Yungas de La Paz. Es en esta última región que se mantiene las técnicas más elaboradas del cultivo, que se describirá en el siguiente acápite.

Aunque los sitios mencionados cubren una ancha franja geográfica, resultan muy restringidos en comparación con las regiones donde se consume la hoja de coca, que como ya se mencionó extienden mucho más al sur que los lugares aptos para el cultivo de la misma, y van hasta alturas de 4.000 msnm y más. Combinado con el auge de la cocaína que ha convertido varias regiones de cultivo en 'zonas rojas' donde los investigadores no quieren o no pueden entrar, esto ha concentrado el interés de los estudiosos en el consumo de la hoja – sus aspectos culturales, sociales, medicinales y otros: ver por ejemplo Allen 1988 por el sur del Perú o Carter y Mamani 1986 para Bolivia. El tema de su cultivo sólo mereció menciones breves cuando no era ausente. El Estado colonial y sus sucesores republicanos fiscalizaron el comercio de coca y por tanto los archivos conservan registros de impuestos y montos comercializados, que permiten indagar sobre el mercado de la hoja, pero tampoco interesaba incluir datos sobre su cultivo. En adición, hasta 1953 (en Bolivia) buena parte de la coca fue cultivada en haciendas. Todo el trabajo fue realizado de manera gratuita por las y los campesinos colonos, a cambio de tierras en usufructo donde cultivaban su propia coca para la venta y otros productos para el autoconsumo. La clase alta propietaria de estas haciendas jamás participaba personalmente en los trabajos agrícolas, ni siquiera supervisándolos (una tarea que era delegada a mayordomos, es decir administradores contratados). Por tanto no les interesaba cómo se cultivaba, siendo lo único importante el dinero obtenido por la venta del producto.

En consecuencia, no hay datos que permitan detallar las técnicas de cultivo de la época colonial y mucho menos del periodo incaico, sin hablar de los siglos y milenios previos. Lo que se describe a continuación procede del trabajo de campo de la autora en los Yungas a partir de 1986. Desde ese año hasta la actualidad (2012) las técnicas básicas no han cambiado en absoluto (aparte de unos aditamentos que serán mencionados después) y las y los informantes más viejos no recordaban cambios de fondo desde las primeras décadas del siglo XX (tratando siempre de las técnicas, sí remarcaban grandes cambios en la organización social del trabajo, sobre todo la abolición del trabajo servil impago en las haciendas pero no limitados a eso). Una lista de 1841 casualmente conservada3 en una hacienda cocalera, detallando las herramientas entregadas a los colonos, indica que eran las mismas que ahora. En adición, la topografía accidentada de la zona combinada con la naturaleza del cultivo imposibilita la introducción de maquinaria y obliga a una tecnología puramente manual. Estos factores hacen pensar que las técnicas actuales probablemente no han cambiado significativamente desde la introducción de herramientas de fierro por parte de los españoles en el siglo XVI. En la época prehispánica, con hachas de piedra (que los campesinos actuales siguen encontrando cuando cavan cocales nuevos) y palos de cavar de madera endurecida, tal vez con algún tipo de puntal de piedra, en vez de hachas de acero y picotas, se habría procedido de la misma forma, sólo que las labores habrían requerido mucho más tiempo y esfuerzo. Otras herramientas, hechas de tela, madera o piedra, no habrían cambiado en absoluto. Sin embargo, se debe recordar que las técnicas 'tradicionales' aquí descritas sólo han sido comprobadas como válidas para el siglo XX y probablemente para el siglo XIX, y su proyección hacia más atrás en el pasado es especulativo.

 

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1 Se selecciona las hojas y se les coloca en la boca entre los dientes y la mejilla hasta formar un bolo, añadiendo una o más pizcas de 'lejía' (como se conoce en Bolivia y Perú, una pasta alkalina hecha de las cenizas de una variedad de plantas: más al norte se usa cal viva) que en combinación con la saliva suelta los alkaloides que la hoja contiene, que son chupados y tragados junto con el jugo de las hojas (o se escupa este jugo, según el gusto).. Cuando el bolo ha perdido el sabor (en entre una hora a tres según la calidad de la coca) se lo extrae de la boca y se lo bota. En el norte amazónico, en las tierras bajas, más bien se muele las hojas de coca, se combina su polvo con la ceniza de una enredadera que tiene el mismo rol que la lejía; se forma un bolo de este polvo en la mejilla y se lo chupa y traga poco a poco.

2 Ver Henman (1978/2005) para un estudio sobre la coca en esta región entre los Paéz (ahora Nasa), aunque la descripción de las técnicas de cultivo es muy escueta, concentrándose más en el consumo (mascado).

3 Se trata del informe anual del mayordomo al patrón (propietario). Al parecer en las haciendas no se acostumbraba llevar una contabilidad escrita o formal, y si el mayordomo presentaba informes escritos generalmente no eran considerados como algo que merecía ser conservado para el futuro.